UNA REFLEXIÓN EN VOZ ALTA SOBRE ESTA NUEVA SITUACIÓN MUNDIAL

JORGE RUIZ AGUILERA

El ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor, a veces por desconocimiento, a veces por maldad o por bondad, las personas tienen dentro el poder del bien y el poder del mal.

Después de una semana y media, desde que el gobierno de España decretó el Estado de alarma debido a la pandemia del coronavirus, son muchas cosas las que hemos aprendido como personas, como ciudadanos, como entes individuales y pensantes, unos más que otros, que somos: ahora valoramos un café con un amigo tomando el sol en una terraza o un simple paseo por algún parque bonito y agradable de nuestro entorno.

Hemos entendido los efectos de una globalización (para mí, un eufemismo de la palabra capitalismo) salvaje, con sus pros, como la ayuda entre países -recordemos que China o Cuba, por poner algunos ejemplos, están enviando sanitarios o mascarillas a Italia y España-, y sus contras, como el vacío que nos está haciendo la Unión Europea, más ocupada en sus propios intereses particulares, que en salvar o ayudar a los países que más lo necesitamos. Es vergonzoso que España haya pedido ayuda a la OTAN y seguramente lo pida a países extracomunitarios, cuando formamos parte de la Unión Europea. La zona del mundo con la moneda más cara.

Por suerte, no todo es malo, también hemos podido comprobar como un sistema sanitario denostado por la población y masacrado por recortes o privatizado sistemáticamente en algunas zonas como Madrid, ha sido y está siendo nuestro salvador. Muchas personas se quejaban del sistema sanitario que teníamos, que si tardaban mucho, que si negligencias, que si recortes. Bien, ¿Qué podemos decir ahora? En estos momentos críticos, es este sistema PÚBLICO el que nos está salvando el culo a todo un país, no lo olvidéis.

Tampoco lo olvidéis cuando tengáis que pagar impuestos, puesto que este sistema se sufraga con este dinero. Demasiado bien está la sanidad para la alta picaresca española. Cuántas y cuántas veces escuchamos hablar de los políticos: »son todos iguales, unos ladrones», »yo no creo en ninguno, todos mienten», etc…

Todos los que hemos dicho eso o lo decimos, tendríamos que hacer un ejercicio de reflexión propia y preguntarnos: ¿Intentando pagar menos impuestos, estoy también ‘robando’ o ‘no colaborando lo suficiente’ con el sistema?, ¿cuando cojo algo que no me pertenece en mi trabajo, por pequeño que sea, no es también corrupción?, ¿cuando trabajo en negro y cobro el paro a la vez, no estoy contribuyendo a una corrupción civil?

Es muy fácil meter a los políticos en el mismo saco, pero los políticos también son personas, no están hechos de otra pasta diferente a la nuestra. Lo que quiero decir es que, ahora que entendemos que un acto individual repercute en la sociedad en su conjunto ( quedándonos en casa para evitar más contagios y así no agravar la situación ), por qué no lo aplicamos a los demás campos de nuestra sociedad: impuestos, pagas, desempleo, medioambiente-reciclaje. Porque cada gesto, cada actitud individual cuenta para que seamos una sociedad más eficiente, solidaria y sostenible.

En lugar de buscar un culpable de toda esta crisis por qué no nos quedamos con lo bueno, con los valores que hemos resucitado. A menudo, estos días, abro Twitter y veo tendencias como #elgobiernotemiente #pedroelsepultador #viruschino #gobiernodimision … y la verdad es que lo que se puede leer es un auténtico horror, tuits llenos de bilis y de odio que buscan justamente eso, más odio y ninguna solución. Como si estuviese en la mano de un gobierno de un solo país atajar esta PANDEMIA (recordemos este prefijo que viene del griego: PAN-: TODO; frente al prefijo EPI-:sobre, en parte). Claro, ahora todo es muy fácil, y el mundo se llena de sabios que tienen respuestas a problemas que se planteaban hace dos o tres semanas. Pues si tan listo eres, afíliate a un partido político, asciende en él y luego preséntate a unas elecciones y gánalas, después intenta formar gobierno y fórmalo, y listo, ya puedes ejercer, erudito de mi vida.

Digo esto porque me da auténtico pavor la desinformación y el garrulismo-cuñadismo que veo a diario. Parece ser que muchos se están frotando las manos con esta crisis y parece ser que se ven en el gobierno en unos meses o en pocos años… Y lo que me da coraje es que sea a base de mentiras, bulos y auténticos vómitos comunicativos que calan en la población sin la más mínima reflexión. Gente que comparte bulos como si nada, que los da por ciertos y encima los elevan a dogmas… Esto es realmente peligroso para la sociedad y sino miremos el caso de Trump en EE.UU, con una población de más de 300 millones de habitantes, su presidente, no está haciendo nada para contener la pandemia.

Pero lo preocupante no es sólo Trump, el presidente de México (López Obrador, del único partido supuestamente de izquierda) y el presidente de Brasil, Bolsonaro (de extrema derecha) están haciendo poco más que nada para contener la pandemia. Ayer mismo apareció en TV diciendo que no tengan miedo, que consuman y salgan, que no pasa nada. Por no hablar de la presidenta golpista de Bolivia, la misma que echó a la fuerza a Evo Morales, la cual pide ‘ayuno y oración’.

Es decir, que los tres países más poblados del continente americano no están haciendo nada. Esto es lo que a día de hoy me huele más a chamusquina.

Parece como si se hubiesen puesto de acuerdo para no hacer nada y así ‘quitarse del medio’ a los más vulnerables de golpe. Es una especulación mía, pero dadas las circunstancias, ¿Qué otra cosa se puede pensar? No entiendo nada.

Pienso en mis amigos mexicanos y me dan ganas de llorar. Todavía recuerdo lo bien que me trataron allí, como las abuelas de mis amigos nos agasajaban con todo tipo de comidas, para que probáramos todo lo más rico y nos lleváramos una buena y grata impresión del país y su gente.

Allí, por desgracia, no tienen la sanidad pública que tenemos en España, imagínense, la catástrofe que está por llegar… y así mismo en EE.UU o en Brasil, donde la sanidad pública brilla por su ausencia.

En fin, dejando a un lado la geopolítica, lo que quiero transmitir es que no hay mal que por bien no venga y que de esta crisis podemos salir con menos dinero, con preocupación por nuestro futuro, pero habremos aprendido cosas valiosísimas como valorar un techo, un plato de comida, una democracia, un país libre, unos derechos fundamentales, unas fuerzas armadas y policiales a la altura, la importancia de todas esas pequeñas cosas que antes pasaban desapercibidas y ahora podemos ver, más que nunca, que la suma de todo esto es lo que nos está salvando.

Quiero aprovechar para mandar un mensaje de ánimo a todos mis compatriotas en confinamiento, especialmente a los que están pasándolo solos, a todos los que tienen que seguir trabajando y todo lo que esto conlleva y sobre todo a todos los agentes públicos, en especial los sanitarios y las fuerzas de seguridad del Estado. Muchas gracias por todo, hoy más que nunca me siento orgulloso de mi país y de su gente.

Un abrazo y mucho ánimo

Publicado por JORDIE

Cocinero y comunicador audiovisual, amante del arte, del buen comer, la nutrición, la historia y geopolítica internacional, el medioambiente y alguna cosa más...

Deja un comentario